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Escuela LA CÓNSULA

Escuela LA FONDA

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Escuela LA CÓNSULA

Escuela LA FONDA

03-05-2012 - Málaga Hoy

La Escuela de Hostelería La Cónsula y Grupo Vértice han suscrito un acuerdo de colaboración para la mejora formativa del sector hostelero que permitirá la realización de tres cursos presenciales durante este mes y junio.

El curso especializado en vino ‘Los vinos: su servicio’ será el primero que se impartirá a partir del próximo 28 de mayo, al que seguirá ‘La cocina de los arroces’ e ‘Iniciación al chocolate’. Todos los cursos formativos están vinculados al certificado de profesionalidad y tendrán como máximo 20 participantes.

El objetivo de estas acciones es el “reciclaje” de los trabajadores de la hostelería y una apuesta por la formación especializada en este sector, según han informado desde Grupo Vértice en un comunicado. Además, dicho grupo ofrecerá al empresario la posibilidad de financiar esta formación a través de la cuota de formación que las empresas tienen.

Francisco Oliva se jubila como director de La Cónsula y con una intensa trayectoria política en el recuerdo.

29.04.2012 - Málaga hoy

Sabe que después de estar activo más de 40 años uno no se puede parar de golpe. Por eso, Francisco Oliva (Málaga, 1946) quiere tener la serenidad para escribir, “aunque sea para uno mismo” y no renuncia a “participar en la vida” del PSOE, un partido que lo acogió cuando aún daba coletazos la dictadura. La ilusión fue el faro guía.

Francisco Oliva, en las instalaciones de La Cónsula el pasado jueves.

Francisco Oliva, en las instalaciones de La Cónsula el pasado jueves.


-Mañana es su último día de trabajo, ¿cuál es el primer pensamiento que le viene a la cabeza?

-Un poquito de miedo. Como toda etapa nueva da un poco de vértigo emprenderla.

-Se jubila como director de la Escuela de Hostelería de La Cónsula, ¿Cómo deja el centro?

-Cuando yo lo cogí estaba muy asentado. Y ahora sigue igual o incluso un poco más por los cambios que le hemos introducido. No tengo ningún tipo de miedo por el futuro de la escuela. Es algo que Málaga aprecia mucho.

-¿La crisis le está afectando a la enseñanza de la alta cocina?

-Nosotros nos movemos con un presupuesto anual que evidentemente a lo largo de estos años se ha reducido, pero ha sido una reducción que podemos soportar. No hay ninguna bajada en la calidad porque, al contrario de las propuestas del ministerio, la ratio se mantiene impasible, que es un porcentaje altísimo del éxito de La Cónsula. Sufrimos problemas de liquidez que alteran la estabilidad psíquica del director pero no llega a los enseñantes ni a las enseñanzas.

-¿Siguen utilizando trufas como materia prima o eso ya pasó?

-Eso depende del menú. Pero se está trabajando con absoluta normalidad. Lo que ocurre es que ha bajado un poco el restaurante y eso nos preocupa, porque ésa es el aula por excelencia. Aunque se mantiene con dignidad.

-¿Los estudiantes que salen hoy tienen las mismas oportunidades laborales que los que salían hace unos años?

-Antes disponían su propia dictadura de la calidad y se iban de un sitio a otro, donde más les pagaban, dónde le permitían realizar proyectos, y eso ha bajado mucho. Pero siguen en unos niveles donde la crisis ha afectado menos que a la generalidad.

-¿Por qué surgió la idea de la escuela?

-En el año 1991 íbamos a recibir las competencias en formación ocupacional y se iniciaba una crisis más fuerte que ésta en hostelería, y los sindicatos y empresarios nos decían que cómo era posible que no existiera una escuela en Málaga. Yo asumí la responsabilidad personalmente. No había duda de que teníamos que crear una escuela, otra cosa era qué escuela hacer. Esa fue la dificultad. Yo sabía que la formación profesional era muy poco apreciada, se hacía de espaldas a los empresarios, éstos no se la creían y no contrataban, no servía.

-Se apostó por un modelo nuevo.

-Pusimos sobre la mesa tres temas. En primer lugar, un sitio con caché suficiente que se asemejara a un buen hotel o restaurante. Pedimos La Concepción o La Cónsula y nos dio éste. El sitio es ideal. En segundo lugar, dotarla de los medios materiales y mantenimiento para que estuviera a la altura de la alta restauración. Y lo más revolucionario fue contratar a profesionales de reconocido prestigio para enseñarlos a enseñar. Eso nos permitía que los empresarios se creyeran lo que estábamos haciendo.

-¿No sospechaban en aquel entonces el éxito?

-No nadie, quién iba a pensar que nuestros alumnos iban a conseguir cinco estrellas Michelin, que uno de los siete u ocho mejores cocineros de España iba a salir de aquí. Y las estrellas son la punta del iceberg. Lo que destacan los críticos es que desde la escuela se está cambiando la realidad gastronómica de Málaga, algo de lo que nos sentimos más que orgullosos.

-¿Cómo ha sido la experiencia de dirigirla cuando fue su promotor?

-Yo nunca me he desconectado de la escuela, pero pensé que tenía que ser un hotelero quien lo dirigiera. Cuando se jubiló Rafael no era fácil encontrar a alguien, el partido pensó en mí y he venido encantado. Hemos hecho una gestión de renovación prácticamente de la totalidad de la maquinaria y estoy muy contento de lo que me tocó

-¿Quién le sucederá?

-No lo sé. La delegada de Empleo piensa que hay que esperar a que se constituya el nuevo Gobierno para el nombramiento, y es una opinión que yo respeto.

-¿Y qué consejo le daría?

-Creo que el que venga tiene que ser libre para cambiar siempre que se respete la esencia, y mi consejo sólo es ése, que innove pero que respete lo que es la esencia.

-Usted estudió derecho como sus hermanos. ¿Qué le motivó a a hacer carrera política?

-En la facultad ya teníamos cada uno nuestra lucha dentro de las rígidas normas dictatoriales. Inquietudes lógicas ante una situación difícil. Por medio de Carlos Sanjuan, de Rafael Ballesteros, de los trabajadores de Intelhorce, nos contactaron y decidimos unos cuantos compañeros ingresar en el partido. A partir del 78 empecé a ocupar cargos públicos y a alternarlo con mi condición de funcionario.

-Se afilió al PSOE en 1975, ¿cómo era el partido entonces?

-Éramos cuatro gatos y decíamos que éramos muchos más, pero fue un partido realmente ilusionante. Nunca pensamos que llegaría a donde ha llegado. Tenía un componente teórico importante, pero luego siempre estuvo cerca de la vida.

-Fue primer teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Málaga de 1979. ¿Cuáles fueron los principales retos de aquella época?

-Primero que Málaga no era ciudad. Era un territorio deslavazado, desvertebrado, barrios con el entorno sin urbanizar, absolutamente alejada de su Ayuntamiento, morosa en el pago de los impuestos. Aquí andábamos por el 15 o el 20% en el pago cuando en Bilbao estaban por el 80%. Tuvimos que hacer un programa tremendo de empezar por lo que tenía que pedir el ciudadano por narices como era el agua y a partir de ahí obligarles a darse de alta en lo demás. No se pagaba casi nada. Era un trabajo de 20 horas diarias, de ilusión, de hablar con la gente.

-¿Su relación con Pedro Aparicio fue complicada?

-Sí, no fue un idilio. No sé si se acertó o no haciéndome a mí el portavoz del partido en el Ayuntamiento. O si Pedro eso no lo encajó bien. Al ver que aquello no iba bien hablé con el partido y me fui. Eso fue una anécdota en los 16 años de Pedro.

-¿En qué no coincidían?

-Eran distintas formas de ver las cosas. No había feeling y decidí que lo más apropiado era marcharse. Yo no intenté hacerle batalla a él como se hace ahora. Entonces teníamos otros principios, sin lugar a dudas. No le iba a hacer la vida imposible al alcalde con otros fines. Eso no entraba en los cálculos de la gente del partido.

-De su etapa como diputado, ¿qué recuerdos se lleva?

-Fue la primera vez que ganaba el PSOE con mayoría absoluta con 202 diputados, una victoria no esperada, de barrida. El dúo Alfonso-Felipe funcionaba a la perfección y aquellos fueron unos años espectaculares para España, creo yo. Estar ahí era hacer historia. Yo fui ponente de leyes importantes, como la ley de protección al desempleo, la de cooperativas, la famosa ley de las 40 horas de trabajo, que no sé cómo va a quedar ahora. Fue una experiencia muy interesante.

-¿En Europa se podía trabajar al mismo nivel que aquí?

-Era otra historia. Fui coordinador del grupo socialista europeo en política regional, algo que nos interesaba mucho porque de ahí venían todos los fondos europeos. Entonces tenía menos competencias y lo que se aprobara allí no necesariamente iba a ser convertido en realidad. Pero había una parte muy interesante de política internacional pura y dura, se aprendía mucho.

-En 1990, Manuel Chaves lo nombró Consejero de Trabajo. Se enteró de una manera muy peculiar…

-Yo estaba de vacaciones en un camping en Tarifa. Como no había móviles me tuvieron que mandar a la Guardia Civil. Vino un agente de paisano a decirme que llamara a don Manuel Chaves, que me estaba esperando. Me fastidiaron todas las vacaciones, mi familia cogió un cabreo tremendo, porque la incorporación fue inmediata.

-¿Con qué se queda de esos cuatro años?

-Uno asume todo, las cosas más duras también curten. La parte fundamental fue la crisis laboral del 93-94, me tocó lidiar con temas muy, muy gordos como Santana Motor, Gillette, las textiles… Nuestra idea era no aprobar un expediente de regulación de empleo si no había acuerdo entre empresarios y trabajadores, y así con apoyo económico en los ERE, ahora me río con lo que se está armando, con las prejubilaciones, salieron adelante. Una parte mucho más gratificante fue la formación. Intenté hacer una red de centros de hostelería y dejé apuntados unos cuantos. También inventamos las escuelas de empresas, para que los cooperativistas se enseñaran a ser empresarios.

-Ahora que habla de ERE, ¿cómo ve hoy la gestión de la crisis?

-Yo lo que creo es que entonces no había nadie que hiciera esas barbaridades. No sé si el sistema tiene todas las legalidades o no, pero lo que es reprochable es reprochable, y lo que no se puede es meter a gente que no formaba parte de la empresa. Pero el sistema, en general, de ayudar a trabajadores y empresa para que se alivien las cargas de trabajo y a la vez los trabajadores no salgan perjudicados, ese sistema es válido, entonces y ahora. Pero estoy convencido de que si no llegan a salir los paracaidistas estos, eso ni se toca. Porque la empresa en crisis existía, y porque se intentaba desde la administración que se sufriera lo menos posible y que pudieran continuar hacia adelante. Cuando alguien mete la pata, eso ya no tiene color ninguno.

-Volvió a Málaga y le ganó unas primarias a Martín Toval, ¿eso da la seguridad de ir por el buen camino?

-Yo no tenía ninguna intención de enfrentarme a Eduardo. Mis compañeros decían que era positivo hacer unas primarias, me convencieron y el resultado fue muy ajustado. El enfrentamiento fue muy difícil porque se trataba de un rival de gran talla política.

-Sin embargo, luego perdió las elecciones a la alcaldía. ¿qué aprendió del fracaso?

-Yo sabía que era muy difícil la alcaldía, porque el caer es vertical pero el subir es mucho más lento. Celia había hecho su campaña bien, se aprovechó del hueco y la oposición se lo facilitó. PSOE e IU no fueron capaces de llegar a un acuerdo y lo estamos pagando. Y eso nos tiene que enseñar que los partidos de izquierda hemos de aliarnos antes de que venga la derecha. Y sin tener mayoría absoluta se le facilitó la alcaldía a Villalobos. Ya la oposición era entristecida y falta de vigor. Y no obstante me metí, alguien tenía que representar al partido y si se perdía, se perdía. Hicimos una oposición digna. En una encuesta estábamos muy bien, casi empatados con el PP, pero se hizo el cambio, salió Marisa porque así lo quisieron los militantes y todavía estamos esperando la alcaldía. Con mi parte de responsabilidad, claro.

-¿Qué falló?

-En las grandes ciudades el partido es fundamental, sobre todo cuando vas de primera vez. La gente es conservadora en cuanto a cargos públicos. En aquella época el partido estaba muy mal, igual que ahora. No se puede achacar a María Gámez la pérdida del Ayuntamiento, ahora no parece serio. El partido está muy mal, a todos los niveles, y se ha visto.

-¿De la Torre tiene rival en el PSOE?

-Hay gente que tiene una tendencia a quedarse más tiempo de la cuenta en el cargo. Y parece que el alcalde está haciendo un poquito de agua. No es que no haya otra persona en el partido capaz de enfrentarse a él, que la hay, sino que es cuándo se equilibrarán las fuerzas y cuándo la gente empieza a creer que De la Torre también tiene mucha culpa en las políticas que está haciendo el PP. Lo que pasa es que es un hombre educado, trabajador, parece un honesto padre de familia y eso le llega a la gente.

-Si hubiese llegado a ser alcalde, ¿qué le hubiese gustado cambiar en la ciudad?

-Yo creo que el concepto de ciudad es difícil de variar cuando está ya tan masificada, pero lo que seguro que no habría hecho son más viviendas en Carretera de Cádiz.

-De los últimos años de gestión popular, ¿qué destacaría?

-Ha tenido una etapa económica muy buena y ha podido gastar dinero en todo, eso es vital. Pero creo que algo tan sencillo, que tan a la vista está pero que nadie había hecho, es la peatonalización de la calle Larios. Luego no hemos entendido otras cosas, como los museos raros esos de los coches y las gemas y mira después que pasa, que no hay ningún interés en estas cosas. ¿Qué se trata de llenar espacios? Eso no lo entiendo.

Entrevista al director gerente de las escuelas de hostelería de La Cónsula y La Fonda, Francisco Oliva.

22-04-2012 - La Opinión de Málaga

Francisco Oliva (Málaga, 1946), en las cocinas de La Cónsula el pasado viernes.

El actual director de La Cónsula se jubila la próxima semana, después de una intensa vida política que le ha llevado a participar en la preautonomía de Andalucía, el primer Ayuntamiento de la Málaga democrática, la hoy polémica Consejería de Trabajo de la Junta, el Congreso de los Diputados, el Parlamento andaluz, el Parlamento Europeo y a presentarse a candidato a la alcaldía de Málaga a finales de los 90. En total, 42 años de vida laboral que concluyen al frente de las Escuelas de Hostelería, una iniciativa personal cuando fue consejero.

ALFONSO VÁZQUEZ «Desgraciadamente en los dos grandes partidos el 80 ó 90 por ciento de los jóvenes no ha trabajado nunca y eso se nota al final» «Ya se están produciendo ataques desmesurados del Gobierno central contra la Junta».

­Afronta su última semana de trabajo ante la jubilación, después de 42 años de vida laboral, parte de ella como político todoterreno, aunque estos últimos cuatro años ha estado rodeado de los fogones de La Fonda y La Cónsula, en donde en un azulejo aparece su nombre como fundador de la Escuela de Hostelería en 1993.

¿Cuándo se despertó su vocación política?
En los tiempos previos al final de la dictadura, los que nos dedicábamos a ser abogados laboralistas teníamos total inquietud por la política pero nunca pensamos que nos íbamos a dedicar a esto.

Ingresa en el PSOE en el 75, ¿cómo era entonces el partido?
Ese PSOE era una cosa absolutamente distinta, un partido minoritario, que siempre decíamos que teníamos más de los que teníamos, pero una gente entregada e interesantísima, con una ambición muy larvada y sólo había un deseo de entrega y de hacer cosas. Y también de participar, pero nunca como idea política personal. Era algo muy distinto.

¿Y esa Málaga de entonces?
La conocí cuando mi segundo cargo político porque el primero fue en la preautonomía, en la Consejería de Interior. Era una Málaga tremenda, había días que teníamos un coche patrulla y a lo mejor no teníamos gasolina. Todas las urbanizaciones se habían hecho sin las necesidades adecuadas, que luego tuvo que pagar toda la ciudad. Era una Málaga muy deteriorada con un urbanismo muy salvaje.

Como teniente alcalde en esa primera corporación del 79, ¿fue complicado hacerse con la gestión de la ciudad?, porque todos eran unos primerizos.
Sí costó, lo que pasa es que teníamos una gran capacidad de ilusión. Allí no había firmado uno un cheque más allá de 2.000 pesetas y cosas de esas. Además nos encontramos una Málaga sin ninguna conciencia fiscal, en lo que a municipio se refiere. Me acuerdo que fuimos a Bilbao y allí andaban en el 80 y tantos o 90 de pago y aquí no llegábamos al 15. La gente no respetaba absolutamente nada el Ayuntamiento. Y encima no había un duro. La cosa fue muy difícil.

¿Cómo era la relación entre los partidos?, ¿notó mucho cambio cuando regresó al Ayuntamiento 20 años después?
Sí, la relación era muy distinta. En los primeros tiempos había mucha ilusión. En el PCE había gente muy añorada pero muy dura como Leopoldo del Prado pero, sin embargo, era tremendamente práctico. Después todo fue diferente, pasó el tiempo y también yo era diferente.

¿Había más compañerismo en esa primera legislatura?
Eran los comienzos de la política. Había habido sólo elecciones generales y las municipales eran el primer ejercicio y la gente estaba ilusionada y con ganas de no meter la pata. Aunque ya empezaron a surgir las personas y hubo un voto de censura a Pedro Aparicio en medio de la legislatura, así como una escisión en el PCE. Ya hubo cosas bastante duras en un principio.

Usted tuvo sus discrepancias con el alcalde Pedro Aparicio, ¿qué ocurrió?
Yo me voy del Ayuntamiento en plena legislatura porque el líder era Pedro y no nos entendíamos, y hoy se ve con toda naturalidad. Estaba claro que él era el alcalde y yo era el portavoz y el primer teniente alcalde y tenía que haber mucho más feeling, que no lo había en aquellos momentos.

¿Cree que a Aparicio le sobró la última legislatura como aseguran sus críticos?
El partido creo que propició que se marchara como eurodiputado europeo y él no se marchó. Y el final fue un final triste que seguramente no se merece él ni Málaga. ¿Quién es el culpable?, no lo sé, pero el final de ese equipo –por no personalizar en Pedro– no fue bonito, fue muy de decadencia. Luego el partido lo pagó, pasando de 17 a 7 concejales y ya no hemos levantado cabeza desde entonces. Seguramente algo tuvo que ver el no pacto con Izquierda Unida, que también era muy difícil.

Tras su marcha del Ayuntamiento, en el 82 le recupera el partido para el Congreso de los Diputados, un hemiciclo en el que los socialistas son mayoría absoluta.
Allí me encontré un panorama interesantísimo con un Felipe González absolutamente en forma y como hombre de Estado y empezamos todos a aprender. Y nos teníamos que reprimir en muchas cosas que nos parecían que se podían hacer y había unas responsabilidades exteriores y económicas que hasta entonces no habíamos tenido. Eso nos hizo aprender a todos de política.

¿Qué iniciativas recuerda?
Participé como ponente en algunas leyes como la Ley de Protección al Desempleo, en la de Cooperativas, en la de Sociedades Anónimas Laborales o en la famosa ley de las 40 horas, que fue un paso fundamental que no sé en qué quedará ahora.

Y coincide con un Manuel Fraga en toda su plenitud.
También lo conocí en el Parlamento Europeo porque coincidimos. El del Congreso era un Fraga que levantó la derecha, tras el bajón de UCD, integrando a toda la extrema derecha que había estado segregada y eso fue importante para el país. Era un hombre tremendamente enérgico pero muy razonable.

¿Supo gestionar bien el PSOE esa mayoría absoluta o funcionó el rodillo?
Es verdad que la victoria fue arrolladora, 202 diputados, yo creo que la mayoría más alta que ha habido nunca. Al final siempre ocurre igual, ¿qué pasa?, la Historia tiene que hacer el juicio. Se hicieron cosas muy importantes como la reconversión industrial, y aparte el cambio fundamental en España. Y claro, la oposición no cooperaba demasiado porque tenía que hacer su labor de oposición. Y no lo hizo demasiado bien porque tuvieron que pasar tres líderes y tres años más del último líder para llegar al poder.

A finales de los 80 pasa al Parlamento Europeo. ¿Se repiten en Europa los defectos y virtudes de la política española o es otro nivel?
Es otra cosa. Aparte, el Parlamento Europeo es muy de cara a la galería. Está bien, porque es un parlamento de una Europa naciente y tiene que tener ese halo de romanticismo, a veces no pegado a la realidad. Recuerdo los mejores días cuando aparecimos en el primer Parlamento Europeo representando a España. También tenían mucho interés las delegaciones en los distintos sitios. Yo formé parte de las de el Magreb, Sudamérica y Centroamérica, con la historia de la Nicaragua roja de entonces. Pero es cierto que vivíamos un poquito despegados de la realidad.
En unos tiempos sin móviles, su nombramiento como consejero de Trabajo, en 1990, fue muy peculiar.
Estaba en un camping, de veraneo, y tuvieron que llamar a la Guardia Civil para contarme que me pusiera en contacto con Manuel Chaves.

¿Cómo era la salud económica y empresarial de la Andalucía de entonces?
Con respecto a la salud económica, no tenían nada que ver con estos presupuestos. Me parece que en mi consejería había dos coches, por poner un ejemplo, pero la salud entonces era buena, hasta el 93 que empezó la crisis gorda y me tocaron todas las crisis de Santana, Santa Bárbara, Gillette, las textiles… fue tremendo. Y yo me refugiaba en la formación, me parecía que era un descanso de aquella tremenda tensión cuando había que negociar la expulsión. Pero entonces teníamos el arma de que la administración tenía que dar el visto bueno. Si eso hoy desaparece, como parece que ha desaparecido, eso sería gravísimo.

Ganó las primarias a un peso pesado como Eduardo Martín Toval, ¿por qué cree que la balanza se inclinó a su favor?
Creo simplemente que yo era más un hombre de partido en Málaga que él. Eduardo era un peso pesado y un hombre con una magnífica carrera política y un currículum sobradamente por encima del mío, sin ninguna duda, pero quizás hubo cierto distanciamiento con el partido en Málaga. No hubo el suficiente feeling con los propios militantes.

Se presenta como candidato a la alcaldía en el 99 y pierde con Celia Villalobos, ¿cómo ha sido su relación política con ella?
Lo que pasa es que tiene un carácter endiablado. Hay veces que nos hace sonrojar con sus salidas. Fíjate en un pleno lo que era, mientras que Francisco de la Torre es todo educación, seguramente más cínico que ella. Celia era muy difícil en el trato.

¿Qué piensa de Celia Villalobos como alcaldesa?
Le pilló un momento muy difícil pero como alcaldesa hizo cosas, sin lugar a dudas.

En esa etapa le toca vivir el asesinato de Martín Carpena.
Es el peor recuerdo de mi vida política, el llevar el féretro de ese hombre pensando que siempre habíamos visto a ETA de lejos y el hecho de que la tuviéramos tan cerca y, de hecho, a los dos días le tocó a Pepe Asenjo. Fueron unos días que nos cambiaron la vida a todos.

Usted perdió las primarias con Marisa Bustinduy pero ni ella ni María Gámez han podido ganar hasta ahora a Francisco de la Torre. ¿Dónde radica su éxito?
Es un honesto padre de familia al que tú le puedes dejar la cartera y el coche porque vas a salir, era un poco estilo Manuel Chaves. Paco es un hombre que no es tremendamente brillante pero es muy trabajador, da la sensación de un honesto padre de familia y la gente confía en él. Ese es el secreto, creo, de Paco de la Torre.

Usted creó las Escuelas de Hostelería de La Cónsula de Churriana y La Fonda de Benalmádena, ¿cómo ha sido la experiencia de dirigirlas?
A nadie le dan la oportunidad de coger a un hijo después de tanto tiempo. Rafael de la Fuente lo acompañó muy bien durante muchos años y el darte la experiencia de estar al frente de él para mí ha sido una experiencia increíble.

¿Cómo surgió la idea?
No era normal que en Málaga, que tenía muchos miles de trabajadores, no hubiera una escuela de hostelería en condiciones. Yo provenía del INEM y le tenía mucho respeto, entre comillas, a los cursos que se daban porque era un sistema de cursillismo que no valía para nada. Sabía que tenía que hacer una escuela, pero el problema era cómo y qué clase de escuela, porque el repetir lo que se había hecho no tenía sentido. Tomamos tres variantes: Había que poner un lugar con caché suficiente, dotarlo de los medios necesarios y traer gente de reconocido prestigio que diera clase. Y ha sido un éxito. Y una de nuestras ilusiones, que los profesionales trajeran a sus hijos aquí, es hoy una realidad desbordada.

Y es una fábrica de estrellas Michelín.
Cinco estrellas Michelín no las ha conseguido ninguna escuela y, además, todo el mundo dice que ha habido un cambio importantísimo en el servicio y la gastronomía malagueña.

¿Sigue siendo un reducto frente a la crisis?
Antes era un desborde y los alumnos se cambiaban de un hotel a otro con mucha facilidad. Ahora eso ya no existe pero sigue teniendo salidas y tenemos una demanda que no podemos atender. Además, ahora nuestro principal consumidor es el antiguo alumno que busca aquí profesionales.

Un relevante político se quejaba de que los jóvenes que se están dedicando a la política en Málaga suelen ser de obediencia ciega, poca manga ancha y escasa formación, ¿qué consejo les daría?
Les diría que primero trabajen y que luego se dediquen a la política porque si no su visión es muy limitada. Desgraciadamente en los dos partidos grandes el 80 ó 90 por ciento de los jóvenes que se dedican a la política no ha trabajado nunca y eso se nota al final.

El promotor y director asegura que la mayor satisfacción son los 720 profesionales, cinco estrellas Michelín, que llevan el sello de esta escuela por el mundo .

18-04-2012 - Diario Sur

Francisco Oliva

El promotor y director de la escuela de hostelería La Cónsula, Francisco Oliva, dejará de estar al frente de este centro el próximo día 1 de mayo. «Paso a la vida pasiva, que no inactiva», dijo para precisar que se jubila. Se abre una nueva etapa en esta escuela, que cumple su mayoría de edad con el aval de haber formado a 720 profesionales, de los que cinco son estrella Michelín, que ocupan puestos relevantes en hoteles y restaurantes de todo el mundo, desde Singapur a Cuba, en Europa y en los grandes cruceros.

Hace casi veinte años que Francisco Oliva, desde su responsabilidad de Consejero de Trabajo de la Junta, diseñaba una alternativa a las carencias de la formación profesional de aquellos tiempos y a la petición reiterada de los hosteleros y hoteleros de la Costa de una escuela que formara profesionales preparados para integrarse directamente en las plantillas de sus establecimientos. «El problema era la necesidad de personal cualificado y la escasa confianza que los empresarios tenían en la formación tradicional, muy de espaldas a la realidad laboral», explicó.

Tras pensar mucho el proyecto se apostó por un nuevo modelo. En la Cónsula los alumnos aprenderían practicando cada día en una cocina con partidas reales que se servían en una sala, con comensales de verdad. Al frente de todos alumnos, con clases con ratios de cuatro alumnos, se optó por fichar a profesionales reconocidos de los fogones y restaurantes de la Costa. «Esta ha sido la clave del éxito, y en el inicio fue el factor fundamental para que los empresarios turísticos creyeran en la iniciativa», dijo Oliva.

Ayer asistía al arranque de las últimas jornadas gastronómicas de antiguos alumnos que ha organizado. La novena edición comenzó con la misma fuerza que todos los años, con casi el salón lleno y con importante presencia de turistas residentes en la Costa , amantes de la buena cocina y fieles a este evento. Francisco Oliva, que desde hace seis años se hizo con la dirección de la escuela, tras la jubilación de su antecesor Rafael de la Fuente, se mostró convencido de que se abre una nueva etapa en el centro pero que no supondrá grandes cambios. «Las bases de esta escuela son muy sólidas. Me voy con la tranquilidad de que el centro seguirá siendo una referencia de calidad en la formación en España y fuera del país», declaró.

Mientras, en la cocina, Juan Manuel Silva, propietario del restaurante Hispánica, en Écija, daba consejos a los alumnos en los mismo fogones en los que él aprendió este oficio hace doce años. En la sala, con los mismos nervios que el primer día, José Rafael Pichardo, segundo maitre del hotel Meliá Costa del Sol explicaba un menú consistente, bien coordinado y mejor maridado. Pichardo salió de La Cónsula hace solo un año y su progresión en el sector ha sido meteórica. «Cuando entré en este centro llevaba diez años de camarero y creía que lo sabía todo. En la escuela me di cuenta que no sabía nada», comentó con satisfacción por lo aprendido.

Oliva apuntó: «lo mejor de todo este proyecto es el esfuerzo de los profesores y los alumnos. A ellos se lo debemos todo». Sobre el relevo al frente de La Cónsula, aseguró que por ahora no se sabe nada.

Francisco Oliva en la presentación de las Jornadas.

Francisco Oliva en la presentación de las Jornadas.

Distinguidos ex-alumnos de la Escuela de Hostelería de “La Cónsula” quieren contribuir a la organización de la IX Jornadas Gastronómicas.

Martes 17 de abril

  • COCINA: Juan María Silva Infante, Propietario “Restaurante Hispánica” de Écija.
  • SALA: José Rafael Pichardo Carrera, 2º Maitre “Hotel Meliá Costa del Sol”.

Miércoles 18 de abril

  • COCINA: Juan José Salcedo Casas, Jefe de Cocina “Restaurante Cienfuegos”.
  • SALA: Antonio Sánchez Domínguez, Gerente “Restaurante D’ARTE”.

Jueves 19 de abril

  • COCINA: Pedro Aguilera Jiménez, Jefe de Partida “Restaurante Panoramic 360″ en Granada.
  • SALA: Rocio Lafuente García, 2º Maitre “Restaurante El Higuerón”.

Viernes 20 de abril

  • COCINA: Alejandra Pérez Muñoz, Propietaria y Directora de “Alejandra Catering”.
  • SALA: Carlos Saiz Seguí, Director de Restauración “Hotel Don Carlos”.

Precio p.p. 60 €, bebidas e impuestos incluidos.

El menú consistirá en dos aperitivos, cuatro platos, prepostre y postre, marinado con vinos de alta gama, más café “Selección de Arábicas y café descafeinado” acompañado de Mignardices.

Los mejores camareros

March 16th, 2012

16 de marzo de 2011 - La Opinión de Málaga

Los alumnos del segundo curso de servicio de la Escuela de Hostelería de La Cónsula, Carmen Franco y Raúl Rodríguez, han obtenido el primer premio en el IX Concurso de Jóvenes Camareros, celebrado en la Escuela de Hostelería Gambrinus de Jaén. Los concursantes tenían que hacer el montaje de la mesa del restaurante y mostrar su habilidad en la confección de platos que luego servirían. De cara al público, los alumnos de La Cónsula cocinaron un steak tartar y como postre flambearon y presentaron unos plátanos debidamente condimentados. El jurado les otorgó la máxima puntuación.