Adolfo Jaime, Dani García, Javier Hernández y José Carlos García son los baluartes del esplendor de la nueva gastronomía malagueña. Coinciden en resaltar que la dedicación y el trabajo son los ´utensilios´ necesarios para ser un excelente cocinero.

16 de mayo de 2010 - La Opinión de Málaga

El chef Dani García posa en la cocina de su restaurante Calima.

El chef Dani García posa en la cocina de su restaurante Calima.

Nuestros fogones viven una etapa de gran esplendor en el sector de la restauración española e internacional. No hay semana en que los medios de comunicación no se hagan eco de la inventiva culinaria de estos ´magos´ de la cocina malagueña. Premios, reconocimientos, nuevas vías de expansión y negocio o exhibiciones de sus artes atestiguan este ´boom´ gastronómico.

Adolfo Jaime, Dani García, Javier Hernández y José Carlos García son los baluartes de nuestra cocina. Sus conocimientos caminan juntos a la dedicación y profesionalidad. Pero, ¡ojo!, este triunfo no ha sido fruto de la casualidad ni de un golpe de suerte. Todos coinciden en resaltar que el éxito es “el que uno se crea”. “Nunca hemos creído en eso, sólo en el trabajo, eso es el éxito”, refieren. No en vano, para ellos es fundamental “tener los pies en el suelo” en un profesión que les “autorrealiza” plenamente, porque la satisfacción del cliente es “inmediata”.

“Triunfar produce un poco de vértigo, pero al fin y al cabo no pienso mucho en ello; tan sólo en intentar hacer lo más feliz posible a la gente a través de nuestra cocina. Es mi único objetivo, con éxito o sin él seré feliz, mientras la gente disfrute en nuestros establecimientos”, razona el laureado Dani García, poseedor de una estrella Michelín para su restaurante Calima del Hotel Gran Meliá Don Pepe.

Bien es cierto que algunos de estos expertos del buen yantar han aprendido desde pequeñitos a amar la cocina. Uno, con la sapiencia de su familia, ha logrado colocar una estrella de la prestigiosa guía Michelín en el caché de su negocio: “Una gran satisfacción personal”. José Carlos García Ortiz (Málaga, 1974) es el propietario del restaurante Café de París. Hizo sus primeros guisos siendo un chaval, en el bar de sus padres. Lo que comenzó siendo una churrería, hoy es emblema de la alta gastronomía malagueña. “Recuerdo que entonces fue duro, pero me permitió conocer a los clientes, sus gustos y necesidades, que me han ayudado mucho para mi formación como cocinero y empresario”, observa García.

Y también puede que esa devoción culinaria surja, por sorpresa, por circunstancias de la vida. Adolfo Jaime (Málaga, 1942), el ´caballero´ de la cocina de nuestra tierra, protagoniza este caso. Este malagueño de 68 años tuvo sus primeros tanteos culinarios en el popular Hotel Cataluña, en la plaza del Obispo. Empezó como pinche y descubrió que los fogones eran lo suyo. Dio el salto a Zúrich (Suiza), en plena adolescencia, y allí pasó doce años de su vida. Ginebra, Lausanne, Niza, Cannes son ciudades en las que asimiló las bases de la ´haute cuisine´, aunque Adolfo no escatima en ensalzar el poder gastronómico del oro líquido. “El aceite de oliva es la base de mi cocina”, destaca orgulloso este veterano de los fogones, que regenta desde hace 17 años el restaurante Adolfo.

Evolución
El chef considera que la gastronomía local vive un “momento cumbre y va a más”. “La cocina mediterránea está en alza; ha evolucionado más que la moda. ¿Quién iba a pensar hace treinta años que iba a ocurrir esto?”, destaca Adolfo Jaime, que asegura que el buen gourmet no sólo busca “productos excelentes”, sino el diseño en los platos y “un buen servicio de mesa”.

A todos se les llena el corazón de gratitud y agradecimiento con la Escuela de Hostelería La Cónsula, el timón de sus enseñanzas. Adolfo Jaime admira la formación gastronómica que ofrece la ciudad. “Estas inquietudes benefician al gremio de la restauración, porque incitan a los profesionales a trabajar nuevas tendencias y a mantener la esencia de nuestra cocina”.

Dani y José Carlos García y el chef del restaurante Limonar 40, Javier Hernández, han sido alumnos aventajados de la conocida escuela. Este último inauguró como alumno las instalaciones de La Cónsula, donde recibió dos años de formación. El poder del arroz en pucheros y sartenes despertó su predilección por este alimento. Hernández, que confiesa que en su casa nadie se ha dedicado a la hostelería, hizo las prácticas en la arrocería San Luis, desde donde dio el salto al restaurante Monte Sancha. Hizo sus primeros pinitos empresariales y con 23 años se hace cargo del restaurante, y de ahí a Entremares, donde experimentó las posibilidades de los arroces. Tras unos años en Lepanto, le presentan el proyecto de Limonar 40, que conjugaba las dos experiencias de su vida: el catering y la restauración. Aquí ha tenido la oportunidad de seguir investigando recetas y de aportar más a la gastronomía de la tierra.

De sus comienzos culinarios, el prestigioso chef Dani García recuerda que le costó mucho ver cómo cada día pasaban ante sus ojos cientos y cientos de ingredientes para cocinar. “Las dos primeras semanas en La Cónsula llegué incluso a cogerles manía y a tener un poco de empacho de ver tanta comida junta, hasta que me acostumbré”.

Proyectos
Las vías de expansión de su negocio son infinitas. Muchos proyectos futuros. Calima es el buque insignia de su gastronomía, el prêt à porter, y la franquicia La Moraga “los accesorios” de su ideario culinario. Este año abrirá establecimientos en Madrid y Marbella, La Moraga Beach, junto a Sol Meliá Don Pepe. Después Sevilla, Cádiz y acabará el año inaugurando en Nueva York. Y las previsiones para 2011 son parecidas. Dani García avanza la expansión empresarial a Tokio (Japón) y Londres, además de vender y empezar a franquiciar por diversos puntos de España. Ahora, todas son en propiedad y, según explica el joven cocinero, “me interesa comenzar a hacer franquicias”.

De su aterrizaje en la T3 del Aeropuerto de Málaga con Lamoraga Airport, una de las joyas de la oferta comercial de la nueva terminal malagueña, se siente muy contento y “satisfecho”. “Es una experiencia muy positiva estar en el aeropuerto y aún más siendo el de mi tierra, pero me da pena que sea la única marca malagueña que esté”, comenta este chef, que opina que los requisitos necesarios para llegar a ser un buen cocinero es “trabajo, trabajo y trabajo”.