Crítica gastronómica de Enrique Bellver
Las vistas que se contemplan desde este comedor y su terraza ya merecen por sí mismas una visita a este restaurante, ubicado en la parte superior del museo municipal. Me aseguran quienes suelen frecuentar esta casa en primavera y verano por las noches, que su terraza es una auténtica gozada. Lo cierto es que pocos establecimientos hay en nuestra capital que tengan el privilegio de estas asombrosas vistas de la ciudad y el Puerto. Pero si a las agradables vistas unimos la cocina que aquí se practica, entonces llegar hasta este lugar habrá merecido la pena a pesar de lo complicado que puede parecer llegar hasta la muerta de MR1.
Juan García y Álvaro Prado son sus propietarios y también quienes están al frente de la sala. La cocina está a cargo de otro malagueño, ex alumno de La Cónsula, Jonatan de la Fuente, y que lleva al frente de los fogones desde que Mirador de Reding abrió sus puertas haca ya varios años.
Aunque muchos puedan pensar que en este establecimiento la oferta de cocina es una más de cuantas a diario ofertan una serie de restaurantes de la capital encasillados en una cocina joven, divertida y a precios asequibles, aquí, en parte, ocurre lo contrario. Es una cocina basada en la técnica, con unos toques de creatividad muy comedidos y estudiados y donde el respeto a los sabores de cada uno de los alimentos que llegan a conformar un plato es total.
Tradición y creatividad
Es una prueba de cómo se puede trabajar una cocina a mitad camino entre la tradición y la creatividad, con buenos productos, pero sin alterar el resultado final y de paso contener el gasto medio de cada plato algo bastante de agradecer en estos tiempos donde parece ser que el “todo vale” nos va a ayudar a salir de la recesión en la que se encuentran un buen número de restaurantes. El secreto de esta casa está en mantener unas raciones justas, una calidad proporcionada y un precio sensato en todo el conjunto del restaurante, vino incluido.
La carta presenta unas divertidas entradas donde no faltan las croquetas de salchichón de Málaga con mermelada de tomate, un gazpachuelo malagueño con rape al vapor y vieira o un milhojasde queso Idiazábal con morcilla y pimientos del piquillo. Después, cinco pescados y seis carnes configuran el resto de la oferta gastronómica de MR1, sin olvidarnos de los postres, algunos tan tentadores y bien resueltos como el mousse de mascarpone con crujiente de almendras y helado de frambuesa.
Lo que más me ha gustado de este lugar es que hay una cocina muy seria y unas ganas por agradar al cliente.
Así fue el almuerzo
Los aperitivos que suelen ofrecer antes del almuerzo reflejan de entrada lo que posteriormente nos vamos a encontrar sobre la mesa, una cocina joven, bien estructurada y con respeto a los sabores. La ensalada de boletus con navajas y aceite detgrufa es refrescante y con un delicaco sabor a mar que le aporta el molusco. Para los amantes de la carne en su estado casi puro, el carpaccio de presa con aceite de cítricos es una excelente entrada.
Me sorprendió el punto de la merluza cocinada con una sutil salsa de berberechos. El plato denotaba técnica a la hora de darle la jugosidad justa al pescado sin que le faltara tiempo de cocción. La carrillera de ternera con arroz de judías verdes necesita un mayor perfil, pues mientras que la carne está de diez, el arroz se queda corto de sabor y no aporta nada al plato.
| MR-1 | |
| Málaga | Campos Elíseos s/n. 952 211 005 |
| Cocina | 6,5 |
| Servicio | 6 |
| Decoración | 7 |
| Bodega | 6 |
| Cierra | Domingos. |
| Precio aproximado | 35 euros. |
| Calificación | 6,5 |